no parta solo camarada

Hace poco estuvimos en la estación y en el puente, recordando a Darío y Maxi. Vi cumpas con un nudo en las tripas y ojos vidriosos, pero los vi a todos luchando con alegría aunque se les enjuagasen los cachetes de lágrimas.

Darío murió como vivía: luchando.  Darío tomo la mano del caído y no dejó solo a Maxi. Mientras nosotros sigamos su lucha no los vamos a dejar morir solos. Seguiremos su lucha y así multiplicaremos su ejemplo.  Por eso, aunque el pacto que tenemos con los caídos en la lucha es doloroso, conoce la alegría y buena compañía de la rebeldía.

Con los cumpas que se nos pierden en el camino, aquellos que mueren día a día sin llegar a ver el alba del mundo nuevo, el trago no deja de ser amargo. Se nos van en medio de una perra soledad cotidiana. Así de improviso, sin avisar, de un día pal otro, este sistema con alguna de sus mil maneras para la tragedia se los lleva. Hay un pacto para hacer también con ellos:

Contra la rutina de miserias de este mundo que nos rodea, debemos llenar nuestros días de imágenes del mundo que tenemos para traernos. Sí, “para traernos” porque el mundo nuevo no vendrá solito, lo iremos a buscar y lo traeremos a empujones. Lo traeremos para que le haga compañía a los cumpas que se nos fueron. Así ellos tampoco estarán solos y nosotros sabremos que estamos con ellos…

Gabriel Burgos

3-7-09

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~ por larosaespinoza en 5 julio 2009.

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